En el colegio nos enseñaron a memorizar la tabla periódica, las capitales del mundo y los ríos de Europa.
Aprendimos ecuaciones, análisis sintáctico y hasta cómo germina una semilla.
Pero nadie nos explicó cómo funciona una nómina, qué es un interés compuesto o qué significa realmente ahorrar.
Crecimos sabiendo resolver raíces cuadradas, pero sin entender por qué a final de mes el dinero se esfumaba.
Durante años pensé que ese vacío se llenaba solo con la experiencia.
Hasta que un día, hablando con mis hijos, me di cuenta de que la historia se repetía: ellos tampoco estaban aprendiendo nada sobre cómo gestionar el dinero que algún día tendrán entre manos.
Ahí entendí que el problema no era individual, sino cultural.
Y que ese silencio educativo nos acompaña hasta la vida adulta, cuando toca decidir si comprar una casa, cambiar de coche o invertir los ahorros de toda una vida.
Tomamos decisiones enormes sin haber recibido una sola clase sobre ello.
Esa carencia, tan asumida, tiene consecuencias muy reales: estrés, inseguridad y miedo a equivocarnos.
Durante años he trabajado muy cerca de personas que intentaban ordenar su economía, y he visto cómo el dinero puede generar calma o preocupación, según la manera en que lo entendamos.
He escuchado historias de esfuerzo, de miedo, de ilusión y de frustración. Y en todas se repetía el mismo patrón: no nos enseñaron a relacionarnos con el dinero.
No es falta de inteligencia, ni de ganas.
Es falta de educación financiera básica y de conversación abierta.
De esa experiencia nace ReinventaTuDinero: un proyecto para aprender a hablar del dinero con claridad y sentido común, sin tecnicismos, sin fórmulas complicadas y sin juicios.
Todo empieza aquí.
El dinero no solo está en la cartera, también vive en las ideas que heredamos.
Frases como “el dinero no da la felicidad”, “hablar de dinero es de mal gusto” o “los ricos son egoístas” se cuelan en nuestra cabeza sin darnos cuenta.
El SER es observar de dónde vienen esas creencias, qué emociones te despierta el dinero y cómo influyen en tus decisiones.
Porque mientras no entiendas lo que piensas sobre el dinero, el dinero seguirá decidiendo por ti.
Una vez entiendes tus patrones, llega el momento de actuar.
El HACER es donde el conocimiento se convierte en práctica: poner orden, planificar, elegir con conciencia.
No se trata de llevar una hoja de cálculo perfecta, sino de entender cómo se mueve tu dinero cada mes y qué puedes hacer para dirigirlo tú.
Aquí trabajamos herramientas claras: cómo organizar ingresos y gastos, cómo eliminar deudas sin agobiarte, y cómo crear rutinas financieras que te den aire en lugar de restarte energía.
Pequeños gestos que, con el tiempo, cambian por completo tu sensación de control.
Cuando el dinero deja de ser un enemigo, empieza a ser un aliado.
Y ahí nace el TENER:
esa tranquilidad de mirar tus cuentas sin ansiedad, de decidir sin miedo, de planificar sin renunciar a vivir.
TENER es aprender a hacer CRECER TU DINERO ahorrado para ponerlo al servicio de tu SER. Es construir bienestar. Saber que tus decisiones económicas reflejan la vida que quieres vivir.
Este proyecto no busca convertirte en experto en finanzas, sino en alguien que entiende lo que hace con su dinero. Porque la libertad financiera no llega con una cifra, llega con la sensación de que por fin entiendes las reglas del juego. Y eso empieza por conocerte, actuar con claridad y construir tu propio equilibrio.
Si has llegado hasta aquí, quizá ya sientas lo mismo que yo aquella vez que hablé con mis hijos y entendí todo lo que no nos habían enseñado.
Cambiar la forma en que vemos el dinero no es una cuestión de fórmulas, sino de conversación, de educación y de enfoque.
Por eso, además del libro y los recursos online, ofrezco espacios para reflexionar sobre tus finanzas personales, ya sea a través de encuentros individuales, talleres o charlas divulgativas en empresas o centros educativos.